Mucha gente no lo sabe, pero tuve la suerte de trabajar en Apple. Durante ese tiempo aprendí muchas cosas que todavía hoy aplico en mi día a día.
Pero si algo me marcó de verdad fueron aquellos años en los que pensar diferente formaba parte del ADN de la empresa.
1985
Steve Jobs es expulsado de Apple. La empresa que fundó. El consejo de administración lo echa porque es "difícil", porque sus ideas son "demasiado radicales".
Once años después, en 1997, Apple está a 90 días de la quiebra y le piden que regrese.
Jobs vuelve a una empresa irreconocible: mil millones de dólares en pérdidas, una línea de productos tan confusa que ni los propios empleados la entienden, clientes que han dejado de comprar.
Hace lo que todos recuerdan: dibuja una cuadrícula 2×2. Cuatro productos. Elimina el 70% de lo que Apple estaba haciendo.
Pero hay otra decisión que casi nadie menciona.
El diseñador ignorado
Un diseñador británico de 31 años lleva cinco años viendo cómo sus ideas se ignoran. Está a punto de renunciar. Se llama Jonathan Ive.
Jobs lo rescata y lo nombra responsable de diseño industrial.
El primer día que se conocen, Jobs le pide crear un ordenador con conexión a internet "literalmente en días".
La respuesta de Ive: "Es imposible."
Mayo de 1998
Ive presenta el iMac.
La industria llevaba años haciendo lo mismo: cajas beige, torres separadas, cables por todas partes. El ordenador como objeto hostil. Ive lo destruye todo.
Elimina la disquetera. Elimina los puertos serie. Elimina la torre. Elimina el miedo.
Crea un objeto translúcido, de un solo color vibrante, con un asa en la parte superior.
Alguien pregunta por qué el asa. No tiene utilidad práctica. Pesa más. Encarece el producto.
Ive respondió:
“La gente no se siente cómoda con la tecnología. Si algo te asusta, no lo tocas. Pensé en mi madre teniendo miedo de tocarlo. Si tiene un asa, se crea una relación. Es cercano. Es intuitivo. Te da permiso para tocarlo.”
Jobs la aprueba inmediatamente.
El resultado
El iMac fue el ordenador más vendido de la Navidad de 1998.
Apple pasó de perder 1.040 millones a ganar 309 millones en un año.
Lo que salvó a Apple no fue solo reducir productos. Fue eliminar todo lo que se interponía entre la persona y lo que quería hacer.
openbcn no es Apple, claro. Pero esa obsesión por pensar diferente sí la compartimos.
En 2022 vuelve a abrirse el estudio tras más de un año desaparecido.
Nuevo espacio, nueva filosofía.
Había una industria llena de dogmas y creencias. Y empezamos a eliminarlos.
Eliminamos gastos extra. Eliminamos costes ocultos.
Incluimos el consumo eléctrico. Incluimos el uso del ciclorama. Incluimos el monitor listo para conectar y revisar con cliente.
Incluimos el carro de cámaras. Todo listo para producir desde el primer minuto.
2026
Siempre se puede ir un paso más allá. Eliminamos la tarifa de luz contínua. Una sola tarifa para todo, ya sea que trabajes con flash o luz continua.
Sin tener que decidir antes. Sin añadir costes después. Una decisión menos. Más espacio mental para tu proyecto.
¿Y ahora qué? ¿Hemos terminado?
En un estudio fotográfico en Barcelona como openbcn, la respuesta es: todavía no.
Si hay algo que define a openbcn como plató fotográfico es la obsesión por simplificar. Pensar diferente no es un eslogan.
Porque un estudio de fotografía no debería ser una complicación más para poder llevar a cabo tu proyecto.
Un abrazo,
Marc
el que tambien escribe l’Atelier d’Idées by openbcn studios
